Luciérnagas

Una vez, una luciérnaga hembra, se enamoró del sol y queriendo alcanzarlo, volaba todos los días hasta donde su naturaleza se lo permitía… sus compañeras sólo se burlaban de ella, la tildaban de ilusa en el mejor de los casos y en el peor, de suicida. Día tras día, intentaba alcanzar su sueño, pero su altura de vuelo sólo aumentaba un octavo de centímetro…
Muy cerca, al lado de una cueva, volaba una manada de luciérnagas macho y todas las noches, encendían sus cuerpos para cortejar a las hembras. De día dormían, para ahorrar energía y recuperar fuerzas. Pero también criticaban a uno de sus colegas que, durante el día, se aventuraba en las profundidades de la caverna, porque allá descubrió que su brillo era tan intenso, como el de la luna…
La luciérnaga macho, se empezó a decepcionar, porque pensaba que nadie podría conocer la pasión que enciende su alma y ella, a su vez, iba perdiendo la esperanza de estar a la altura de su amor. Ambos decidieron dejar de lado sus sueños y mezclarse en la vida común y silvestre, como lo dicta la tradición milenaria de la especie…
Pero ya que ninguna tradición milenaria, puede predecir los milagros del cielo, la fuerza divina del destino, decidió convocar a la luna, para que recibiera un baño de luz, generando el eclipse de sol más hermoso, de todo el universo. El resultado fue la mezcla de una noche sin estrellas y un instante sin sol. Todas las luciérnagas se volvieron locas, pero él y ella, por fin comprendieron, el secreto de los astros…
"No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos"
Milán Kundera
(La insoportable levedad del ser.)
Muy cerca, al lado de una cueva, volaba una manada de luciérnagas macho y todas las noches, encendían sus cuerpos para cortejar a las hembras. De día dormían, para ahorrar energía y recuperar fuerzas. Pero también criticaban a uno de sus colegas que, durante el día, se aventuraba en las profundidades de la caverna, porque allá descubrió que su brillo era tan intenso, como el de la luna…
La luciérnaga macho, se empezó a decepcionar, porque pensaba que nadie podría conocer la pasión que enciende su alma y ella, a su vez, iba perdiendo la esperanza de estar a la altura de su amor. Ambos decidieron dejar de lado sus sueños y mezclarse en la vida común y silvestre, como lo dicta la tradición milenaria de la especie…
Pero ya que ninguna tradición milenaria, puede predecir los milagros del cielo, la fuerza divina del destino, decidió convocar a la luna, para que recibiera un baño de luz, generando el eclipse de sol más hermoso, de todo el universo. El resultado fue la mezcla de una noche sin estrellas y un instante sin sol. Todas las luciérnagas se volvieron locas, pero él y ella, por fin comprendieron, el secreto de los astros…
"No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos"
Milán Kundera
(La insoportable levedad del ser.)